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Conservación del fuego

 

     Hace un millón trescientos mil años, el hombre empezó a conservar el fuego.

     En realidad la historia del hombre debiera arrancar desde los tiempos de la conservación del fuego.Inicialmente se producía el fuego en la naturaleza de forma espontánea; combustiones espontáneas en los bosques, (hasta el día de hoy una rama que se quiebra y produce una chispa al rozar a otra); erupciones y lavas volcánicas, rayos que incendian, etc.

De la "Charla de La Piedra" (ver Materiales) extraemos: 

"...Ahí está la primera diferencia entre los homínidas y los demás animales. Y no se ha reparado suficientemente en ese problema. Una gran diferencia. Ya está ahí. Los homínidas, qué tipo de bichos son, que se animan a ir a esa cosa peligrosa y que no ponen los pies en polvorosa como hacen todos los otros animales. Todos frente al fuego huyen y estos frente al fuego se acercan. Esta es una cosa que marca una diferencia histórica. Porque hay en el circuito de éstos, suficiente capacidad como para oponerse a sus reflejos. La Naturaleza dice “huye”. Ellos se oponen y dicen: “acércate”. Este hecho es extraordinario y alarmante. ¡Cómo hacen! Tú le cuentas eso a alguien y ese dice  sí, claro. ¡Cómo que claro! Ese hecho es tan extraordinario que a todo el mundo le parece algo natural y sin importancia. El hecho que destacamos hace a la diferencia fundamental entre los homínidas y otras especies. Esa cosa de acercarse. Te acercas mucho y ya te quemas. ¿Cómo hacemos? Agarras una rama o una caña, manoteamos el fuego y allí lo conservamos brevemente. Se nos quema la caña, se nos quema la mano y volvemos a huír despavoridos. A ver, cómo hacemos para sacar el fuego de ese bosque que está ardiendo, de esa lava que pasa y quema todo, de ese rayo que incendió ese matorral, cómo hacemos para tomar ese fuego antes de que se extinga, para llevarlo, conservarlo de un modo o de otro mientras se te apaga... y se te apaga, y siempre se te apaga y vas a buscar más, cuando puedes. Se apagó eso y de acá a encontrar otro han pasado 20 años y tú alcanzabas a tener 30 años de vida. O 20. Y si no te comía un oso antes. ¡Acercarse al fuego!, ningún animal hizo eso. Y estos que hicieron eso, aprovecharon para poner a los otros a distancia. Si todos se asustan del fuego y nosotros también, tratemos de manejar el fuego para asustar a todos. Y ya empezó la gracia. Como de costumbre empezaron a imponerse a otros. Esa es la diferencia. Debemos preguntarnos cómo fue el mecanismo para que este bicho se opusiera a su instinto de conservación. Esa es la pregunta. Cómo fue la conformación mental para oponerse al instinto de conservación. Es una pregunta interesantísima. Afecta a la antropología. Afecta a la historiología, afecta a la Psicología, afecta a muchísimas cosas, la respuesta a esa pregunta.La preocupación inicial del hombre fue como conservar este fuego que llevaban a las cavernas . Se comenzó entonces a desarrollar inicialmente toda una tecnología que tenia directa relación con la conservación del fuego. De esta tecnología surge el horno. Unas piedras que se calientan en el fuego, después se hace un receptáculo en la tierra rodeado de piedras que se cubren y permiten mantener el fuego, asi nacen los primeros hornos. Por lo tanto, nos damos cuenta que el horno fue inventado antes que se descubriera como producir el fuego por la mano del hombre.

 

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Conservación del Fuego                            BITACORA  

                 

Muchos mitos y leyendas explican a su modo el tema del fuego. Por ejemplo, el mito de Prometeo, robó el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres. El fuego fue dado y esto se corresponde con lo que realmente sucedió. El fuego llegaba por los incendios, rayos, por la lava corriendo de los volcanes, por el choque de piedras durante terremotos, etc. Se produjo en la naturaleza.

Todos los animales huyen del fuego, menos uno de estos “bichos”, que sentía curiosidad y temor al mismo tiempo, y se acercaba al fuego. Eso es muy extraordinario, eso de ¡acercarse a un estímulo peligroso! Eso es algo inaudito, y ese fue el salto más extraordinario.

Todavía no se fabrica el fuego. Primero se conserva. La conservación del fuego duró cientos de miles de años. Era todavía un cazador, un recolector, no tenía asentamientos urbanos, de cultivo, son tribus trashumantes… Si encontraba fuego, lo juntaba con una rama para transportarlo, y se le apagaba. Cuando pudo llevarlo a su cueva y conservarlo significó poder iluminar la cueva, calentarla, comer cosas que sin fuego no puede comer, etc.  

No lo podían conservar como llamas, pero sí como fuego dormido, como brasa. Y luego, con un soplo adecuado, se puede convertir en llama de nuevo. 

Lo conservaba en una cavidad, en forma cóncava (huesos, piedras acompañaban al ser humano por miles de años desde la época Paleolítica). De esta manera se trajeron el fuego a la cueva. Se acercaban entonces al fuego natural, lo tocaban, lo llevaban, lo conservaban.

El calor del fuego se conservó y se concentró en esa forma cóncava, incluso aumentó el calor si había piedra con esta forma. Allí está el origen del horno. 

Para transportar este fuego hay que moverse. Los cuidadores del fuego tenían que pagar con su vida si se les apagaba. De esta manera se está desarrollando el horno para conservar la brasa, para preparar comidas, etc.

                                           

 Luego se hace con barro, con tierra que con el mismo calor se endurece, incluso con excrementos de ciertos animales si se hace bien. La tecnología del horno de desarrolla cada vez más. Y todavía no se inventaba la producción del fuego. 

Pero ya se sabe que el fuego está adentro de las piedras, también está en el sol, en el cuerpo de los animales calientes, de los cuales sale humo (vapor) en el frío, el fuego está en el propio cuerpo, en la sangre, en los cuerpos que se juntan, en todo lo animal y en todo lo que anima. Pero: ¿cómo fabricarlo?

avivando ese fuego que, aparentemente apagado, se reaviva y renace continuamente con cada aliento y cada soplo